Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano
han marcado etapas importantes en la historia de Haití. Pese a su alejamiento en el tiempo y las contradicciones y objetivos diversos que los han caracterizado desde el siglo XVII, tres comienzos de siglo se encuentran entrelazados con la presencia de tropas extranjeras que desempeñaron un papel importante en la evolución del proceso histórico de Haití.
A fines del siglo XVIII la sublevación general de los esclavos en 1789 puso en marcha una de las revoluciones más complejas de los tiempos modernos con sus características racial, antiesclavista, anticolonial y social, con repercusiones excepcionales en tres continentes. Después de una lucha titánica contra 60.000 veteranos de las conquistas napoleónicas, los ex esclavos sacuden el yugo colonial en 1804, a principio del siglo XIX, y proclaman la independencia. La revolución se basaba en un consenso sobre la abolición de la esclavitud, la consolidación de la independencia y la construcción de un nuevo país, el cual no excluía de ninguna manera intereses múltiples y contradicciones en la naciente sociedad. La coexistencia se imponía frente a los peligros que representaban las metrópolis colonialistas, racistas y esclavistas.
Una gran coherencia era necesaria para afrontar de manera simultánea las tareas de defensa de la libertad, de la independencia, del desarrollo y de la integración de una nación en gestación.
A fines del siglo XIX, en la república oligárquica consolidada durante dicho siglo, el sistema poscolonial empieza a dar signos de agotamiento. Se enfrenta a las dificultades de crecimiento y busca, en medio de muchas contradicciones, consolidar un Estado capaz de asegurar la modernidad exigida por la segunda revolución industrial en el campo internacional. La falta de hegemonía y las limitaciones estructurales y sistémicas constituían factores de freno al desarrollo económico y de la sociedad toda. Esta crisis se manifestó con acuidad a principios del siglo XX en un momento en que el imperialismo naciente lleva a EE.UU. a considerar a toda América Latina como su zona de expansión natural y al Caribe como su patio trasero. Así, en 1915, el desembarco de los marines estadounidenses inicia la ocupación más larga (1915-1934) de la zona Caribe-Centroamérica. La crisis de hegemonía se resuelve de facto y la modernidad buscada se traduce en el orden establecido por el ocupante, a partir de un reacomodo del poder político con el ejército, recién creado, como columna vertebral.
Este modelo, después de tres decenios de funcionamiento, entró en crisis. Para mantener el statu quo, la dictadura duvalierista de carácter personalista y oscurantista implementó un sistema de poder basado en la violencia institucionalizada y el terrorismo de Estado. Con el refuerzo de los mecanismos tradicionales de control, Duvalier “formalizó la crisis”, según la expresión de Michel-Rolph Trouillot.
Por último, a finales del siglo XX, la larga y tenaz lucha del pueblo haitiano desembocó en 1986 en la extensión de un movimiento antidictatorial sin precedentes que obliga a los aliados nacionales e internacionales del régimen a deponer a Jean Claude Duvalier para salvaguardar sus intereses. Esta nueva etapa abrió una larga transición que cubre el fin del siglo XX y el naciente siglo XXI. Una vez más, la misma se desarrolla con la presencia de una fuerza multinacional en el país.
La transición: del consenso a la polarización
En este proceso de ya más de 22 años, se ponen al desnudo, como jamás quizás en nuestra historia, las contradicciones y antagonismos que atraviesan la sociedad haitiana. La crisis no resuelta desde principios del siglo XX, los 20 años de solución impuesta de la ocupación estadounidense y los 30 años de un poder absoluto llegan a expresarse en forma dramática. Marcan la vida del pueblo con consecuencias no sólo políticas sino también económicas, sociales, culturales, psicológicas e incluso en las pautas de comportamiento de la población.
La transición post duvalierista tuvo un costo enorme para el país. En sus expresiones pluridimensionales, se pueden distinguir cuatro fases que marcaron este proceso histórico.
- De la caída de los Duvalier en 1986 a la elección de Jean Bertrand Aristide en 1990, los militares, herederos del régimen, trataron de reconstituir un duvalierismo sin Duvalier. Las luchas reivindicativas y la movilización del pueblo y de la sociedad civil en general contra el neoduvalierismo crearon antagonismos crecientes. Los militares reprimieron pero fueron incapaces de dominar al movimiento democrático y popular que, en combates difíciles, marcados por avances y retrocesos, llegó a romper el empate en las elecciones del 16 de diciembre de 1990, derrotando al ejército y al sector duvalierista.
- La segunda fase comprende el gobierno de Aristide I, de diciembre de 1990 a septiembre 1991, fruto del gran movimiento social. Por primera vez desde la ocupación norteamericana, el ejército ya no es fuente de poder y la clase política tradicional está desplazada. Los excluidos entran en escena por la vía real: el sueño de participación política se conquista con la legitimidad popular y constitucional en elecciones creíbles. La crisis de hegemonía parece hallar formalmente una salida. Durante estos 7 meses se realizan algunos progresos desde el punto de vista legal pero muy poco en lo que respecta a la mejoría de las condiciones de vida de los ciudadanos. Sin embargo, la sensación –no la realidad– de acceso a la ciudadanía y a la soberanía representó un potencial que podría haberse convertido en una palanca para avanzar en la construcción de una nación por fin integrada.
CLACSO
Los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano constituyen una iniciativa del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) para la divulgación de algunos de los principales autores del pensamiento social crítico de América Latina y el Caribe: Ruy Mauro Marini (Brasil); Agustín Cueva (Ecuador); Álvaro García Linera (Bolivia); Celso Furtado (Brasil); Aldo Ferrer (Argentina); José Carlos Mariátegui (Perú); Pablo González Casanova (México); Florestan Fernandes (Brasil); René Zavaleta Mercado (Bolivia); Rodolfo Stavenhagen (México); Milton Santos (Brasil); Silvio Frondizi (Argentina); Gerard Pierre-Charles (Haití); Aníbal Quijano (Perú); Juan Carlos Portantiero (Argentina) y Edelberto Torres Rivas (Guatemala), entre otros.
Los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano se publican en el periódico La Jornada de México y en los Le Monde Diplomatique de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y Perú.
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