Jorge Lanata, Editorial Alfaguara. 288 páginas.
Después de las 23:59 viene la hora Lanata. No viene la hora 24, sino la 25, cuando el día se extiende. Entonces, la “Hora 25” de Jorge Lanata se convierte en un manual de prosa y verso para principiantes, sin ninguna intención pedagógica.
El periodista argentino, ex director del diario “Crónica de Buenos Aires”, ha decidido reglarnos el más serio compendio de sus textos. Él asegura que éstos son lo más parecido a lo que es y sus relatos, en clave de crónica, confesión o verso, son imprescindibles.
Lanata pasa de la referencia sentimental a Maradona (“La mano de Dios tiene artritis”) a la indignación irónica por George W. Bush (“Padre George que estás en el Air Force One, santificado sea tu nombre, God bless América, bendito tú eres en el nombre del bien”), en pocas páginas.
Los textos de Lanata abarcan desde memorias infantiles hasta crónicas escritas con el rigor de un periodista cuajado que habla sobre la Guerra de Las Malvinas con la misma naturalidad con la que desnuda una respuesta a una carta en la que le piden rectificar información publicada en el diario en el que escribía. Y es que es imposible encontrar un género que no haya explorado.
Lanata nació en Mar del Plata y vivió en el barrio bonaerense de Sarandí. Lo único que extraña de su infancia es el invierno y a su madre, que falleció de un meningioma. Toma fotos íntimas con las que ilustra lo que escribe. Fue amigo de Osvaldo Soriano y le hizo una entrevista a Cortázar. Conoce a Charly García de cerca. Ha seguido la ruta del Che y visitado Jerusalén con el corazón en la mano. Es, también, un narrador genial y entrañable. Y todo eso se sabe sólo con leerlo. ♦










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