Desconcertante unión del general Aoun y el Hezbollah
En las elecciones legislativas libanesas del 7 de junio se enfrentan dos bloques, que sin embargo están aliados en el gobierno de unión nacional. De un lado, las fuerzas llamadas del 14 de Marzo, dirigidas por Saad Hariri, que reúnen la parte esencial de los sunnitas, una mayoría de drusos y una importante fracción de cristianos. De otro lado, una alianza estructurada en torno al Hezbollah chiita y de la Corriente Patriótica Libre del general maronita Michel Aoun. Se trata de una verdadera revolución en la escena política libanesa.

El 24 de agosto de 2008, el general Michel Aoun efectuó su primera visita al sur del Líbano en los últimos 33 años. El líder de la Corriente Patriótica Libre (CPL) quiso de esa forma probar la solidez de su alianza con el Hezbollah. Ocupado por Israel hasta mayo de 2000, el sur del Líbano y sus poblados fronterizos fueron escenario de encarnizadas batallas durante la guerra de julio y agosto de 2006. Entrevistas con el Jeque Nabil Kauk, responsable del Hezbollah en la región, y con Wafic Safa, uno de los altos dirigentes militares de esa organización; contacto con la población en las calles de Bint Jbeil, con el fondo de inmensos retratos de Imad Mughniye, jefe militar del Hezbollah asesinado en Damasco en febrero de 2008; visita al Museo de la Resistencia en Nabatiye; homenaje a las víctimas de los bombardeos de Cana de 1996 y 2006… Tanto desde el punto de vista del Hezbollah como de la CPL la visita del general Aoun debía tener un valor de símbolo. Había que demostrar que, lejos de ser coyuntural, la alianza sellada entre ambas formaciones por medio de la firma de un documento de acuerdo, el 6 de febrero de 2006, era a la vez duradera y popular.
Ese paradójico acercamiento entre una organización cristiana maronita y una formación chiita se inscribe en el marco de una amplia recomposición política iniciada en 2005. Ex comandante en jefe del Ejército libanés, el general Aoun era conocido por su indefectible oposición al régimen sirio, cuyas tropas enfrentó en el Líbano en marzo de 1989. Exiliado posteriormente en París, llegó a testimoniar ante el Senado estadounidense a favor de las sanciones económicas contra Damasco en 2003. Pero su reconciliación con Damasco quedó sellada a través del Hezbollah: en diciembre de 2008 efectuó un viaje triunfal a Siria, donde se entrevistó en varias ocasiones con el presidente Bachir Al Assad.
Puede parecer extraño que uno de los principales líderes del campo cristiano se haya convertido en aliado indefectible de una formación islámico-nacionalista, aliada a su vez a Damasco y a Teherán, como lo es el Hezbollah. A su regreso al Líbano, en mayo de 2005, la dirección aounita se había negado a sumarse al conglomerado pro-occidental 14 de Marzo, formado luego del asesinato del ex Primer ministro sunnita Rafic Hariri. Apoyándose en las comunidades musulmanas sunnitas y drusas y, en parte, en las cristianas –sostenidas por Francia, Estados Unidos y Arabia Saudita, enfrentada a Siria–, la alianza 14 de Marzo engloba organizaciones maronitas particularmente hostiles al general Aoun: las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea, una antigua milicia cristiana a la que se enfrentaron en 1989 los aounitas y las Falanges del ex presidente Amin Gemayel (1). De otro lado, la Unión llamada de Kornet Cheuan, que reúne a intelectuales y personalidades cristianas cercanas al patriarca maronita Nasrallah Sfeir, está lejos de ser favorable a la CPL, pues las relaciones entre el movimiento aounita y el patriarca son tensas, y la Carta fundacional de la CPL llamaba claramente a “separar lo político de lo religioso, para acceder a un Estado laico” (2), perspectiva que no entusiasma a las autoridades religiosas…
Singular giro estratégico
El foso que separa la alianza 14 de Marzo de la CPL es aun más profundo, en la medida en que ambos hacen un análisis diferente de la situación regional luego de la retirada de las tropas sirias en 2005. Para los aounitas, la defensa de la integridad nacional no debe más ser dirigida exclusivamente contra Siria, sino contra todas las injerencias extranjeras, incluso occidentales y sauditas. Hostil al confesionalismo, favorable a una progresiva laicización del país –reflejando así las aspiraciones de las clases medias maronitas marginalizadas–, la CPL ve en las fuerzas de la alianza 14 de Marzo una perpetuación del orden comunitario tradicional.
El discurso laico aounita, centrado en la reforma del Estado, no impide sin embargo las consideraciones comunitarias. Como explica Rima, una joven militante de la CPL que vive en el barrio cristiano de Ashrafieyeh, en Beirut, “lo que amenaza al Líbano ya no es Siria ni Irán: es, desde hace años, la existencia de un integrismo sunnita muy hostil a los cristianos (3), una ideología integrista alimentada por los petrodólares sauditas. Por lo tanto, debemos unirnos, particularmente con los chiitas, pero también con los sunnitas no confesionalistas. Prefiero incluso Irán, que es un país con intelectuales, elecciones y ciertos derechos, antes que Arabia Saudita, donde las mujeres no están autorizadas siquiera a conducir un auto”.
La alianza entre la CPL y el Hezbollah se inscribe por lo tanto en un contexto regional marcado por el enfrentamiento de bloques regionales y comunitarios: Irán y Siria de un lado, Arabia Saudita, Jordania y Egipto del otro. Al denunciar “el vasallaje del Líbano respecto de Ryad y de la administración estadounidense” la víspera de su viaje a Teherán, el 13 de octubre de 2008, por invitación de la República islámica de Irán, el general Aoun operó un singular giro estratégico, inédito en el campo político maronita.
El espacio político cristiano del Líbano jamás fue unificado. Sin duda, fue históricamente hostil al proyecto panárabe del Rais egipcio Gamal Abdel Nasser. En julio de 1958, el Presidente Camille Chamun, dirigente del Partido Nacional Liberal (PNL), reclamó la intervención militar estadounidense en Beirut contra los movimientos pro-nasseritas. En la década del 70, las posiciones hostiles al panarabismo, llamadas “libanistas” o “fenicias”, de las milicias maronitas –como los Guardianes del Cedro de Etienne Sakar, o el Tanzim (Organización) de Georges Adwan–, al igual que la alianza formada entre Bechir Gemayel, el joven comandante del brazo armado de las Falanges, con el ejército israelí en 1982, contra las fuerzas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), parecen reflejar la unidad del bloque maronita (4).
Pero eso ocultaba reales divisiones, y la unificación de comienzos de la década del 80 fue realizada por la fuerza del “fusil cristiano”. El asesinato de la familia de Tony Frangié (5), líder de la Brigada Marada, en Ehden (norte del Líbano) en junio de 1978 por milicianos de la Falange; la eliminación física de decenas de militantes del Partido Nacional Liberal en enero de 1980, etc., permitieron por entonces que Bechir Gemayel afirmara que “por primera vez en catorce siglos, los cristianos libaneses están por fin militarmente unidos” (6). Pero el precio era alto y el rencor tenaz. Más aun teniendo en cuenta que ciertas fuerzas maronitas fueron históricamente aliadas de Siria, como el partido de las Maradas de la familia Frangié, de Zghorta, en el norte del Líbano. Uno de los apoyos de la familia Frangié, Raymond Abchi, también proveniente de una de las grandes familias de Zghorta, es el consejero en temas árabes del Presidente venezolano Hugo Chávez.
La unidad cristiana es aun más relativa: si bien los maronitas históricamente dieron muestras de una cierta coherencia ideológica, los otros cristianos –en particular los griegos ortodoxos y los griegos católicos– constituyeron una parte importante de la base y de los dirigentes de partidos laicos y no confesionales, como el Partido Comunista y el Partido Sirio Nacional Social. La actual división entre aounitas de un lado y las Falanges y las Fuerzas Libanesas de otro, no es una aberración histórica, sino que confirma la permanente lucha interna en el campo cristiano, la competencia y la renovación de los liderazgos político-comunitarios (7).
Lo que es nuevo es la transformación ideológica operada dentro del campo maronita cristiano por la alianza entre Michel Aoun y el Hezbollah: es la primera vez que una corriente maronita de masas se alía política y estratégicamente con una organización a la vez anti-estadounidense y anti-israelí, islamista, nacionalista, y que se inscribe en una esfera de alianza árabe e islámica. Indiscutiblemente, se trata de una pequeña revolución en las bases maronitas. Sean cuales sean las razones, ese giro operado por el movimiento aounita modifica la situación política y comunitaria libanesa. Y permite a una formación maronita nacionalmente representativa reconocer el derecho del Hezbollah a conservar sus armas en el marco del conflicto líbano-israelí: “La portación de armas no es un fin en sí mismo, sino un medio noble y sagrado utilizado por un grupo cuyo territorio está ocupado, con el mismo valor que la resistencia política” (8).
Esa alianza permitió también un acercamiento comunitario: en julio y en agosto de 2006, durante la guerra llevada adelante por Israel, numerosos refugiados chiitas fueron acogidos en la zona de la montaña cristiana por iniciativa de la CPL. Esa dinámica popular se extendió durante las manifestaciones opositoras dirigidas por el Hezbollah y la CPL a partir de diciembre de 2006, y también en ocasión de una “sentada” común realizada en el centro de Beirut co¬¬¬¬¬¬¬ntra el gobierno de Fouad Siniora.
Algunas contradicciones
La especificidad del discurso aounita reside en su propuesta de un Estado fuerte y laico, regulador, combinado con un nuevo pacto nacional (9), que asocie tanto a cristianos como a musulmanes en una perspectiva nacionalista e independentista. Sin embargo, ese discurso ya dejó ver las primeras contradicciones. En julio de 2008, el encuentro intercristiano convocado en Dbayé reunió a más de 200 líderes cristianos de la oposición, en la continuidad de un documento de síntesis sobre las “constantes cristianas”, publicado el 3 de diciembre de 2007 por el general Aoun. De hecho, este último se presenta como un líder comunitario apto para dirigir a los maronitas, un discurso en parte contradictorio con la voluntad laica y no confesional que exhibe su movimiento.
Además, el general se considera el defensor de los cristianos de Occidente, posición afirmada enérgicamente en sus viajes a Irán y Siria durante 2008. La aceptación de la nueva ley electoral por la CPL, basada en el caza, o pequeña circunscripción, ciertamente permite la elección de diputados más representativos de la comunidad cristiana (10), pero al mismo tiempo avala para la CPL una lógica confesional. El Partido Comunista libanés, el Partido Sirio Nacional Social y pequeñas corrientes de izquierda y nasseritas fueron los únicos que manifestaron ante el Parlamento el 26 de agosto de 2008 contra la nueva ley electoral, tan confesional como la antigua.
Socialmente, la formación aounita todavía podía participar en las manifestaciones en defensa de los servicios públicos el 10 de mayo de 2006, junto al Hezbollah y al Partido Comunista libanés. Tres años más tarde, la privatización de las empresas de telecomunicaciones fue totalmente asumida por el nuevo ministro aounita de esa cartera, Gibran Bassil, yerno del general Aoun.
Así es que las elecciones de junio de 2009 serán determinantes para el general Aoun. Si la CPL conserva o aumenta su grupo parlamentario, que es actualmente de 19 diputados (sobre 128), su estrategia de alianza con el Hezbollah se verá justificada. Será también el signo de una crisis histórica de los viejos liderazgos cristianos. Pero otro desafío en forma de apuesta difícil y hasta contradictoria se presentará a Michel Aoun en caso de victoria del Hezbollah, de la oposición y de su propio movimiento, en las elecciones legislativas: el de hacer coincidir su nuevo perfil de líder confesional cristiano con su proyecto reformista y laico. ♦
REFERENCIAS
(1) Hijo de Pierre Gemayel, fundador de las Falanges en la década del 30. Fue Presidente de la República en 1982, luego del asesinato de su hermano Bechir.
(2) Charte du Courant Patriotique Libre, septiembre de 2005, http://rplfrance.org/documents/2005-0918_CPL-Charte.pdf
(3) Véase Fidaa Itani, “La implantación de Al-Qaeda en el Líbano”, Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, Buenos Aires, febrero de 2008.
(4) Las Falanges, que comenzaron siendo el brazo armado de las Fuerzas Libanesas, adquirieron autonomía bajo el mando de Bechir Gemayel, y tuvieron un papel fundamental en las masacres de los campamentos palestinos de Sabra y Chatila, en septiembre de 1982.
(5) El clan Frangié tiene base en el norte, en la región de Zghorta. A pesar de ser maronita está históricamente vinculado a Siria. Soleiman Frangié fue Presidente de la República entre 1970 y 1976.
(6) Véase Elisabeth Picard, “Rôle et évolution du Front libanais dans la guerre civile”, Maghreb- Machrek, nº 90, noviembre-diciembre de 1980.
(7) Sobre las oposiciones inter-cristianas, ver el informe sobre Medio Oriente, nº 78, 15-7-08, del International Crisis Group (ICG): ”La nouvelle équation libanaise: le rôle central des chrétiens”, http://www.crisisgroup.org/home/index.cfm?id=5573&l=2
(8) Document d’Entente Mutuelle entre le Hezbollah et le Courant Patriotique Libre, Beirut, 6-2-06, http://rplfrance.org/ documents/060206CPLHezbollah.pdf
(9) En 1943, un acuerdo no escrito entre maronitas y sunnitas estableció un reparto de los más altos cargos del Estado: para los maronitas, la presidencia de la República; para los sunnitas, la presidencia del Consejo de Ministros; para los chiitas, la presidencia del Parlamento; para los griegos ortodoxos, la vicepresidencia del Parlamento.
(10) El sistema electoral es sumamente complejo, dado que el reparto de las 128 bancas se establece en función de la pertenencia confesional: mitad de cristianos (34 maronitas, 14 Griegos ortodoxos, 8 Griegos católicos, etc.), mitad de musulmanes (27 sunnitas, 27 chiitas, 8 drusos, etc.). Antes de la reforma, la mayoría de los diputados cristianos era elegida en “grandes circunscripciones”, es decir, en circunscripciones donde la cantidad de electores musulmanes era importante y por lo tanto pesaba poco en la elección de diputados cristianos.
*INVESTIGADOR DE LA ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS EN CIENCIAS SOCIALES DE PARÌS (EHESS) Y DE LA UNIVERSIDAD LIBANESA (BEIRUT).
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