Gustave Flaubert. Editorial Integra, 378 páginas
Para muchos un modelo de perfección literaria, es una novela que nos transporta al mundo de lo verosímil, donde la humanidad de los personajes permite el establecimiento de diálogos que fluyen con contenidos que si bien son de otra época, se hacen intemporales. Madame Bovary suscita sentimientos de humanidad que no se refieren solo a la pasión sino también a toda una gama de posibilidades, prejuicios, desdén, odio, e incluso compasión. Es una novela que inspira un conflicto entre el deseo de lectura pausada y hedonista y la lectura expectante por saber el desenlace.
Madame Bovary enmarca en su personaje la búsqueda que todos tenemos en nuestro mundo interior, y como ésta búsqueda se puede convertir en el eje de nuestra vida e incluso en nuestra fuente de error, por no decir perdición, este detalle es lo que dota al personaje principal de cierta capacidad de transferencia de sentimientos que a su vez lo hace entrañable.
Los otros personajes se mueven como parte de un sistema solar, donde las relaciones e interacciones no son hechos accidentales ni intrascendentes, sino que van construyendo un universo donde una acción genera una reacción, la cual a su vez va a generar una reacción subsiguiente, estableciéndose un devenir de los sucesos que no tiene que ver con el azar ni con la fortuna, sino mas bien con las decisiones que se toman en cada momento.
De esta forma Madame Bovary lleva en sí a cada uno de nosotros, nuestras búsquedas, pasiones, acciones y desenlaces. Finalmente si se ha leído ya, es un libro para releer y encontrarse siempre con una sorpresa.